miércoles, 18 de marzo de 2026

De corazón, MR

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En el temblor compartido de nuestras manos, 

reconocí su alma latido a latido.

Enunciamos dolor y arrepentimiento, 

y pude pedir perdón por engendrar sus lamentos.


Su pesar en mi pecho habita,

está roto el corazón pero aún palpita,

y a la par suya canta y resuena.

Con una rítmica tonada, triste y bella.


Su mirada sideral: 

prueba irrefutable de dulzura.

Un corazón de bondad:

sístole y diástole hasta 

la eternidad.


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